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Mujer rural y cooperativismo: sembrando igualdad en Atzeneta

  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura

En Atzeneta, las mujeres no han sido meras espectadoras del mundo rural: han sido columna vertebral, trabajadoras invisibles, cuidadoras de la tierra y de la comunidad. Hoy, su papel gana voz y reconocimiento, y no solo porque sea marzo. Es hora de contar sus historias, de darles el lugar que merecen y de construir un mundo rural con igualdad y futuro.


El papel silenciado de la mujer rural


Durante décadas, las mujeres han estado presentes en todas las tareas del campo: en la cosecha, la transformación, el cuidado de la familia y la transmisión de saberes. Pero muchas veces, sin reconocimiento legal, sin titularidad de las fincas ni derecho a prestaciones. El mundo rural ha avanzado, pero aún queda camino por recorrer.


Hoy comienza a cambiar la mirada. Con la titularidad compartida, muchas mujeres han podido acceder a cotización propia, derechos y representación. Pero sobre todo, han comenzado a ser reconocidas como agricultoras, técnicas, gestoras o referentes comunitarias.


Dona Rural sòcia de la Cooperativa Atzeneta observant els seus ametlers florits

En la Cooperativa de Atzeneta, la igualdad también echa raíces


La cooperativa no es ajena a este cambio. Cada vez más mujeres participan como socias activas, como trabajadoras especializadas o como impulsoras de proyectos. Desde el obrador compartido, pasando por la tienda, la administración o el campo, sus manos están presentes y son imprescindibles.


Actualmente, el 40% de la base social de la Cooperativa de Atzeneta está formada por mujeres, y ellas representan más del 70% de la plantilla, desempeñando funciones clave en la gestión y en los distintos servicios de la entidad. Desde el año 2013, la presencia femenina también se ha consolidado en el Consejo Rector, con una representación actual del 22%, un dato que refleja el camino hacia una gobernanza más igualitaria y diversa.


Estas cifras no son solo porcentajes: son la prueba de que la igualdad es un valor que se practica cada día. A través de formación, espacios de decisión y sensibilización, la cooperativa impulsa la incorporación efectiva y real de la mujer en el sector agrario y en el mundo cooperativo.


“Siempre he estado en el campo, pero nunca figuraba en ningún papel. Ahora tengo mi número de socia y tomo decisiones.” — Maria, socia de la cooperativa

Estas voces, y muchas más, son las que hacen crecer al pueblo, no solo en producción, sino en vida y cohesión.


Más mujeres, más futuro


Un mundo rural sin mujeres no es viable. Y un mundo rural con mujeres que deciden, crean y transforman, es un mundo con futuro.


La mujer rural no es una etiqueta ni una excepción. Es una fuerza transformadora que hay que visibilizar, escuchar y acompañar. En Atzeneta, seguimos labrando ese futuro con ellas y por ellas.


Este marzo celebramos su papel. El resto del año, lo hacemos crecer.

 
 
 

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